Índice de Leyendas

  • Prólogo a la presente edición.
  • Introducción del autor.
  • El caudillo de las manos rojas.
  • La cruz del diablo.
  • La ajorca de oro.
  • El Monte de las Ánimas.
  • Los ojos verdes.
  • Maese Pérez el Organista.
  • La creación.
  • ¡Es raro!
  • Creed en Dios.
  • El rayo de luna.
  • El miserere.
  • Tres fechas.
  • El Cristo de la calavera.
  • La arquitectura árabe en Toledo.
  • El gnomo.
  • La cueva de la mora.
  • La promesa.
  • La corza blanca.
  • El beso.
  • La rosa de pasión.
  • Las hojas secas.
  • La mujer de piedra (inconclusa).

Leyendas, Bécquer, aContracorriente, Monte Pelado, Modest Mussorgsky Gustavo Adolfo Domínguez Bastida, sevillano, ilustrísimo, universal, 17 de febrero de 1836, José Domínguez Insausti, Joauina Bastida de Vargas, bautizado en la parroquia de san Lorenzo mártir, antepasados flamencos.

Música de los vídeos de Leyendas

Las bandas sonoras de los dos vídeos promocionales de Leyendas son de Modest Petrovich Mussorgsky (1839 - 1881), compositor ruso coetáneo de Gustavo Adolfo Bécquer (1836 – 1870).

Seleccionamos el poema sinfónico La noche de San Juan en el Monte Pelado (Ivanova noch' na Lisoy gore), interpretado por la Skidmore College Orchestra (obra en dominio público), para el primer vídeo promocional de Leyendas. Su selección hace referencia a la leyenda El Monte de las Ánimas de Bécquer.

De las 15 piezas que forman la suite Cuadros de una Exposición, compuesta por Modest Mussorgsky en 1874, seleccionamos Gnomus, también en su interpretación por la Skidmore College Orchestra (obra en dominio público), para el segundo vídeo promocional de Leyendas. La selección hace referencia a la leyenda El Gnomo de Bécquer.

Ambos vídeos son una composición de Ediciones aContracorriente y el segundo vídeo promocional es una versión extendida (2:43 minutos) del primero (1:48 minutos).

Leyendas, Bécquer, aContracorriente, Gnomo, Modest Mussorgsky Historias de fantasmas, rodeadas de misterios, peligros llegados de tiempos arcanos o de lugares en los que el ser humano nunca ha estado. Un clásico tan vigente como cualquier autor actual. Atrévete a redescubrir un Bécquer que no te habían contado. Olvidemos a Gustavo Adolfo, descubramos a Gus Fito, un chico sevillano al que le gustaban los cuentos populares de miedo, que escuchaba a los lugareños hablar de historias del pasado, de temores convertidos en leyendas y que tuvo el talento suficiente para legárnoslo a nosotros. Vivió rápido, murió joven y dejó un montón de cosas buenas escritas. Ójala los dioses nos sean tan propicios.

iPad con Leyendas de Bécquer en ePUB, Tolú de Lucho Bermúdez Se muestra cómo se abre, se lee y se maneja nuestra edición de las Leyendas de Bécquer en formato ePUB en un iPad de Apple. Técnica de iPad y grabación: Jaime Frutos. Música: Tolú de Lucho Bermúdez.

La introducción de Bécquer

Contraportada de Leyendas de Gustavo Adolfo Bécquer

Por los tenebrosos rincones de mi cerebro, acurrucados y desnudos, duermen los extravagantes hijos de mi fantasía, esperando en silencio que el arte los vista de la palabra para poderse presentar decentes en la escena del mundo.

Fecunda, como el lecho de amor de la miseria, y parecida a esos padres que engendran más hijos de los que pueden alimentar, mi musa concibe y pare en el misterioso santuario de la cabeza, poblándola de creaciones sin número, a las cuales ni mi actividad ni todos los años que me restan de vida serían suficientes a dar forma.

Y aquí dentro, desnudos y deformes, revueltos y barajados en indescriptible confusión, los siento a veces agitarse y vivir con una vida oscura y extraña, semejante a la de esas miríadas de gérmenes que hierven y se estremecen en una eterna incubación dentro de las entrañas de la tierra, sin encontrar fuerzas bastantes para salir a la superficie y convertirse al beso del sol en flores y frutos.

Conmigo van, destinados a morir conmigo, sin que de ellos quede otro rastro que el que deja un sueño de la media noche, que a la mañana no puede recordarse. En algunas ocasiones, y ante esta idea terrible, se subleva en ellos el instinto de la vida, y agitándose en formidable, aunque silencioso tumulto, buscan en tropel por donde salir a la luz de entre las tinieblas en que viven. Pero ¡ay, que entre el mundo de la idea y el de la forma existe un abismo que sólo puede salvar la palabra; y la palabra, tímida y perezosa, se niega a secundar sus esfuerzos! Mudos, sombríos e impotentes, después de la inútil lucha vuelven a caer en su antiguo marasmo. ¡Tal caen inertes en los surcos de las sendas, si cesa el viento, las hojas amarillas que levantó el remolino! Estas sediciones de los rebeldes hijos de la imaginación explican algunas de mis fiebres: ellas son la causa, desconocida para la ciencia, de mis exaltaciones y mis abatimientos. Y así, aunque mal, vengo viviendo hasta aquí, paseando por entre la indiferente multitud esta silenciosa tempestad de mi cabeza. Así vengo viviendo; pero todas las cosas tienen un término, y a éstas hay que ponerles punto.

El insomnio y la fantasía siguen y siguen procreando en monstruoso maridaje. Sus creaciones, apretadas ya como las raquíticas plantas de un vivero, pugnan por dilatar su fantástica existencia disputándose los átomos de la memoria, como el escaso jugo de una tierra estéril. Necesario es abrir paso a las aguas profundas, que acabarán por romper el dique, diariamente aumentadas por un manantial vivo.

¡Andad, pues! Andad y vivid con la única vida que puedo daros. Mi inteligencia os nutrirá lo suficiente para que seáis palpables; os vestirá, aunque sea de harapos, lo bastante para que no avergüence vuestra desnudez. Yo quisiera forjar para cada uno de vosotros una maravillosa estofa tejida de frases exquisitas, en la que os pudierais envolver con orgullo, como en un manto de púrpura. Yo quisiera poder cincelar la forma que ha de conteneros, como se cincela el vaso de oro que ha de guardar un preciado perfume. Mas es imposible.

No obstante, necesito descansar: necesito, del mismo modo que se sangra el cuerpo por cuyas hinchadas venas se precipita la sangre con pletórico empuje, desahogar el cerebro, insuficiente a contener tantos absurdos.

Quedad, pues, consignados aquí, como la estela nebulosa que señala el paso de un desconocido cometa, como los átomos dispersos de un mundo en embrión que aventa por el aire la muerte, antes que su creador haya podido pronunciar el flat lux que separa la claridad de las sombras.

No quiero que en mis noches sin sueño volváis a pasar por delante de mis ojos en extravagante procesión, pidiéndome con gestos y contorsiones que os saque a la vida de la realidad del limbo en que vivís, semejantes a fantasmas sin consistencia. No quiero que al romperse este arpa vieja y cascada ya, se pierdan, a la vez que el instrumento, las ignoradas notas que contenía. Deseo ocuparme un poco del mundo que me rodea, pudiendo, una vez vacío, apartar los ojos de este otro mundo que llevo dentro de la cabeza. El sentido común, que es la barrera de los sueños, comienza a flaquear, y las gentes de diversos campos se mezclan y confunden. Me cuesta trabajo saber qué cosas he soñado y cuáles me han sucedido. Mis afectos se reparten entre fantasmas de la imaginación y personajes reales. Mi memoria clasifica, revueltos, nombres y fechas de mujeres y días que han muerto o han pasado, con los días y mujeres que no han existido sino en mi mente. Preciso es acabar arrojándoos de la cabeza de una vez para siempre.

Si morir es dormir, quiero dormir en paz en la noche de la muerte, sin que vengáis a ser mi pesadilla, maldiciéndome por haberos condenado a la nada antes de haber nacido. Id, pues, al mundo a cuyo contacto fuisteis engendrados, y quedad en él como el eco que encontraron, en un alma que pasó por la tierra, sus alegrías y sus dolores, sus esperanzas y sus luchas. Tal vez muy pronto tendré que hacer la maleta para el gran viaje. De una hora a otra puede desligarse el espíritu de la materia para remontarse a regiones más puras. No quiero, cuando esto suceda, llevar conmigo, como el abigarrado equipaje de un saltimbanco, el tesoro de oropeles y guiñapos que ha ido acumulando la fantasía en los desvanes del cerebro.

Leyendas de Bécquer en Mobi para Kindle de Amazon en Windows Se muestra cómo se abre y se lee nuestra edición de las Leyendas de Bécquer en formato Mobi para Kindle de Amazon en Windows. Música de Tomaso Giovanni Albinoni.